Los jardines son mundos verdes con vida, laboratorios de belleza, cultivos cuya finalidad es deleitarnos, proporcionándonos un lugar de calma, contemplación, intimidad, juego, seducción y hasta de descanso.
Son todo lo que imaginemos que sean y admiten todo aquello que deseemos incorporar, y actúa igual que cualquier manifestación humana, en la que técnica y estilo deben de ir unidas por reglas, normas, costumbres y limitaciones. El acatar los estilos es decisión del dueño o diseñador del jardín, pero las técnicas no se deben evitar o rehuir, incluso si el jardín solo cuenta con un toque vegetal y esta en un empedrado. Sobre las técnicas, estilos y gustos serán temas a desarrollar más adelante.
Nos sabemos huéspedes de un territorio que si bien ahora modificamos a placer no deja de ser uno de los responsables de nuestra cultura y folclore. Corren tiempos de ecologismo y desarrollo sostenible, se habla de calentamiento global y junto a otras amenazas en las que la naturaleza parece ser un enemigo a batir y controlar por lo que creo que es importante conocer ciertos procesos, y contemplarlos para así acceder.
La experiencia de cultivar o disfrutar de un jardín es ser capaces de entender cual es nuestro lugar, sin duda prominente, pero cargado de responsabilidades.